Dentro del mundo del toro hay una actividad que estaba en los orígenes de la tauromaquia en España y que estuvo olvidada largo tiempo. Hoy en día han vuelto con fuerza y popularidad los festejos de los recortadores taurinos. Además de las tradicionales corridas de toros, estas se ven complementadas por los festivales de recortes taurinos.
RECORTANDO POR LA VIDA
La suerte de saltar sobre el toro la realizaba el torero navarro Martincho esperando al animal sobre una mesa o mesilla y saltando sobre él. El torero se popularizó gracias a las imágenes recogidas por Goya. Hubo también otros diestros que la utilizaron como Julián el de la mesilla o El Africano que saltaba desde una silla. El salto sobre la testuz lo hizo Lorencillo en Madrid en 1755, si bien ya en el S XVII lo ejecutaba Bernardo Alcalde. Había otros saltos como el llamado al transcuerno y el de la garrocha también inmortalizado por Francisco de Goya. Hoy en día los saltos se han incorporado a los cada vez más populares festejos de recortes.
Tenemos la suerte de hablar con Javier Manso “Balotelli” y Cristian Rubio. Ambos se encuentran entre los mejores de nuestro país; Balotelli es el número tres del ranking y Rubio que se encontraba entre los diez primeros ha descendido algo ya que no ha podido celebrar muchos festejos debido a la grave cornada que sufrió en la plaza de Pamplona.
LA VIDA DE LOS RECORTADORES
“Es una vida muy intensa, tienes que hacer mucho deporte, prepárate mucho no solo físicamente también mentalmente para hacer frente a las temporadas que son muy largas y exigentes con un elevado número de festejos”
Acudir a los festivales o torneos, hablamos de entre 75 y 100 al año, es una actividad adicional a sus respetivas dedicaciones profesionales y a su vida familiar. Es, por lo tanto una dedicación de una gran exigencia.
Pensemos que hoy en día el objetivo para ser mejor recortador es
“Transmitir al público y ajustar. Te tiene que pasar rozando, que la gente vea cogida, vea riesgo, que te rompa la camiseta…”
Toda la suerte tiene que ser además vistosa, gana al andar despacio o con la estética de la espera. Nuestros dos interlocutores hacen tanto quiebros y cortes como saltos por lo que cuentan con un buen abanico de recursos frente a la diversidad de reses con las que se enfrentan.
Comienza a percibirse ese clareo previo al amanecer, pronto el sol asomará tímidamente más allá de las ventanillas derechas del coche. Hay poco tráfico a esas horas. Cristian trata de dormir en el sillón trasero del automóvil en el que van tres recortadores. Le han recogido a la salida de su turno de noche en el trabajo y hay que descansar; se alternan para conducir los 500 Km que tienen por delante camino de Francia, los que tendrán de regreso y los que les esperan al día siguiente hasta Zamora. Mientras intenta conciliar el sueño hace balance de la evolución de su cogida. El común de los ciudadanos no esperamos que nos coja un toro algún día y por eso nos preguntamos por lo que se siente si te pasa eso.
“Al final, cuando te coge un toro lo que sientes, aparte del dolor, es que intentas abandonarte ya y decir, bueno ya me ha cogido ¿Qué va a pasar peor? Suele ser la mejor sensación después de una cogida, si consigues olvidar el dolor y abandonar al cuerpo luego ya vas a ganar. Piensas que si ya te ha cogido, te ha perdonado también te va a perdonar la siguiente. Que si ya te ha pegado una cornada que no te va a pegar más, que sí que te las pega. Pero al final tienes una sensación de abandono si la cornada te permite seguir actuando”.
Los recortes, los quiebros, los saltos sobre el toro están en el origen de la tauromaquia pero caen en desuso coincidiendo con desarrollo y éxito del toreo a pie tal y como lo vemos hoy en día. Desde las épocas de Costillares, Cúchares o Pepe Hillo hasta hoy la lidia ha ido evolucionando siempre teniendo el toreo a pie como protagonista. Sin embargo en la actualidad los festejos de recortes están viviendo una época dorada hasta el punto que se celebran más eventos de este tipo que corridas de toros al año en España.
Dado que estas formas de enfrentarse al toro bravo se encuentran en los orígenes encontramos su reflejo en el arte fundamentalmente en la pintura de aquella época y en concreto en la de Goya; de hecho muchas veces actúan vestidos de goyescos. Luego y dado que los recortes taurinos han estado olvidados hasta nuestros días su reflejo en el arte es nulo. De hecho de los tres tomos que dedica el Cossío a los toros y la literatura y las artes tan solo encontramos algunos detalles. Sin embargo dadas las posibilidades que de todo tipo tiene esta actividad auguramos, a partir de ahora, una muy buena relación con la fotografía, la pintura, el cine o la literatura.
Un toro castaño albardado, bragado, listón y caripintado de buenas astas y hechuras mira al joven con gran seriedad. Al verle caminar, trotar y su comportamiento al salir de toriles ya se ha percatado este que el animal es bueno para exhibir un salto mejor que un quiebro o un corte. Ahora caminando despacio hacia el morlaco, en esos segundos, ha de optar por un mortal, un tirabuzón, un ángel, una rondada, un barani, un mortal para atrás… no se puede dudar.
Además de esa lucidez y rapidez mental el recortador tiene que estar sometido a una preparación muy especial, dura e intensa que abarca, fundamentalmente, tres ámbitos; la alimentación, la preparación física y el entrenamiento en el campo.
La preparación física es constante, diaria.
“Yo entreno todas las semana dos veces al día. Para estar bien, no lesionarme, hago entrenamiento de fuerza, agilidad, salto. Hay que ser rápido y explosivo. Corriendo un kilómetro me pueden ganar muchos, pero en cien metros igual uno de cada cien”
En el tercer ámbito, en el campo es donde se pone la técnica en práctica. Además de obtener algo de formación sobre el animal contra los que se van a enfrentar. Para concretar a que nos referimos al hablar del campo:
“En fincas nos sueltan vacas, toros. Nosotros vamos mucho a la del Capea, El Niño de la Capea, su hijo. Nos tratan muy bien allí, nos sueltan ganado muy bueno”
No solo se entrena allí,
“En el campo apartando toros con el Capea vas aprendiendo, y en esa compañía se aprende del toro. Miras el animal, que comportamiento tiene que hace y vas conociendo que reacciones va a tener al salir a la plaza. Aprendes mucho para adivinar como va a ser en plena acción”.
Hay otra cuestión importante que es el ánimo y disposición mental, la preparación en este aspecto puede llegar a ser trabajo de grupo. La dedicación plena lleva a no salir de fiesta a estar centrado en el toro, a viajar constantemente. Es decir que afecta a la vida familiar, de ahí la labor de equipo de la familia. Aquí se ve humor y confort cuando se les pregunta ¿Qué os dicen en casa?
“Je, je, je que lo dejemos y que ganemos sin arriesgar. Pero luego nos aprietan, saben que nos gusta y nos apoyan. Y quieren que ganemos y dicen ¡Hala! aguanta ahí y a ganar. Quieren venir en los viajes. Vamos que saben que nos gusta mucho, que queremos ser los mejores y nos apoyan. Sufrirán en esos ratos pero nos ayudan”
En fin, esperemos que este nuevo despertar de esta actividad taurina vaya teniendo su reflejo también en el arte. El estilo de vida de estos chicos y su lucimiento en la plaza es susceptible de generar una road movie, buenos cuadros, relatos literarios, espectaculares fotos y esperemos que, al menos, un par de pasodobles.
