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MARIA DE PADILLA (1334-1361)

  • Categoría de la entrada:COLABORACIONES
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La historia de Castilla es rica en mujeres relevantes, como María de Padilla. Reinas, princesas, heroínas o poderosas amantes. Mujeres que junto al rey de turno forman parte de la apasionante historia de Castilla

María de Padilla (1334–1361)

El Rey Alfonso XI de Castilla tuvo un hijo con su esposa la Reina María de Portugal, que reinó en Castilla con el nombre de Pedro I; apodado el cruel o el justiciero dependiendo quien cuente la historia. Pedro tuvo una infancia solitaria, apartado del bullicio y confort de la corte, ya que todos los favores reales eran para sus hermanastros; los hijos que el Rey tuvo con su amante Doña Leonor de Guzmán de los que sobrevivieron cinco de siete. Si la amante del padre, inspiró la ópera de Donitzetti La Favorita, la amante del hijo, Don Pedro, inspiró al mismo autor italiano la ópera María de Padilla.

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Tuvo Don Pedro I unos primeros años de reinado conciliadores e integradores, pero sus diferencias con la alta nobleza castellana, de forma especial con sus hermanastros, derivó en un reinado lleno de luchas y guerras civiles. 

Se dirigía a Asturias a sofocar una rebelión encabezada por su hermanastro Enrique, Conde de Trastamara, cuando en el camino, Juan Fernández de Hinestrosa le presentó a su sobrina, la bella joven María de Padilla. Que paso a la historia como “muy fermosa, e buen entendimiento e pequeña de cuerpo”. El Rey quedó tan prendado que no pudo quitársela de la cabeza hasta que consiguió yacer con ella. Comenzó entonces un romance tan apasionado como se puede esperar de dos jóvenes de 18 años más o menos. El enamorado Don Pedro, para celebrar su pasión le otorgó el Señorío de Huelva.

El valido y hombre de confianza del Rey, el poderoso Juan Alfonso de Alburquerque, había negociado el matrimonio del monarca con la princesa francesa Doña Blanca de Borbón. Boda que se celebró en Valladolid poco después del nacimiento de Beatriz, la primera hija de Pedro y María en 1353. Poco duró la alianza con Francia sellada con ese matrimonio. El Cruel abandonó a su mujer a los tres días del casamiento para volver a los brazos de su amante. De la que no se separó en mucho tiempo.

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Palacio de Pedro I, Cuellar

María acompaña a su real pareja en sus desplazamientos por el reino. La vemos en Montalbán, en Toledo, Olmedo, Tordesillas o Castrojeriz en donde nació Costanza la segunda hija de ambos. Pero su casa principal, la que consideraban su hogar y en la que eran más felices, fue los Reales Alcázares de Sevilla. Allí, en sus baños árabes, la Señora de Huelva se paseaba y bañaba desnuda en presencia del Rey, que antes de comenzar una audiencia obligaba al visitante a beber del agua en la que se había bañado Doña María.

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Baños de María de Padilla, Real Alcázar de Sevilla

Además de aficionada a los baños, tenía una bondad y natural dulzura capaz de aplacar la ira del monarca. Incluso intercedió ante él en favor de algunos de sus enemigos. Además curó personalmente a  heridos en las batallas de uno y otro bando. Lo que no se evitó es que la furia real cayera primero sobre Leonor de Guzmán y después sobre Blanca de Borbón. La amante del padre fue encarcelada y asesinada. A Doña Blanca le ocurrió lo mismo incluso después de haber conseguido que el matrimonio se declarase nulo.

Las cualidades y la belleza de María de Padilla no impidieron que Don Pedro tuviese otras amantes y otros hijos provocando en ella tristeza y desasosiego. Solicitó y obtuvo licencia para fundar el Convento de Santa Clara de Astudillo, en su tierra palentina. Todo parecía indicar que estaba dispuesta a profesar tras el segundo matrimonio de Pedro I con la noble castellana Juana de Castro.  Pero no le debió dar tiempo ya que por segunda vez el amante abandonó a su esposa a los pocos días volviendo, como siempre, con ella.

También sufrió emocionalmente  por  causa de la relación que Pedro tuvo con Aldonza Coronel, de la que también se cansó tornando a la alcoba de la Señora de Huelva en los Alcázares de Sevilla. Pero María falleció (probablemente de peste) con 27 años poco después de dar a luz a Alfonso, su único hijo varón. Llorada intensamente por Don Pedro que mandó “facer en Castilla grandes duelos” fue enterrada inicialmente en el Convento de Astudillo.

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Convento de Santa Clara, Astudillo

El Rey Don Pedro, posteriormente, declaró haberse casado en secreto con ella. Algo que no se ha podido demostrar y que con seguridad perseguía legitimar a los hijos de la pareja. Por ello la proclamo reina y su cuerpo fue trasladado a la catedral de Sevilla enterrada con dignidad real. Es curioso que en esos mismos años, otro Pedro I, el de Portugal, proclamó reina a su esposa fallecida Doña Inés de Castro aunque en este caso lo hizo incluso de cadáver presente.

Ni quito nio pongo rey
Ni quito, ni pongo rey, pero ayudo a mi señor

La afrenta del Rey a la princesa Blanca Borbón hizo que Francia tomase partido por su hermanastro, el rebelde Enrique de Trastamara, suministrándole tropas. Pedro que había perdido la enorme y valiosa ayuda del Príncipe de Gales y sus soldados cansados de no recibir los botines prometidos, por lo que se encontró derrotado en Montiel. Intentó huir, pero cayó en la trampa urdida por el francés Bertrand du Guesclin y murió apuñalado por su hermanastro después de que el francés le trabase las piernas diciendo aquello de «Ni quito, ni pongo rey, pero ayudo a mi señor.» Comenzaba el reinado de Enrique II de Castilla y la dinastía de Trastamara.

Los hijos de Pedro I y María de Padilla

  • Beatriz. Profesó  e ingresó en el Convento de las Clarisas de Tordesillas
  • Costanza. Se casó con el Duque de Lancaster
  • Isabel. Se casó con Edmundo de York
  • Alfonso. Murió con un año de edad.