En este momento estás viendo LAS MERINDADES 2- LOSA Y TOBALINA. VALDEPORRES Y SOTOSCUEVA
Ermita Ojo Guareña

LAS MERINDADES 2- LOSA Y TOBALINA. VALDEPORRES Y SOTOSCUEVA

  • Categoría de la entrada:ESTILO DE VIDA
  • Tiempo de lectura:6 minutos de lectura

Seguimos en la cuna de Castilla envueltos en arte, historia y espectacular naturaleza en la comarca más septentrional de Castilla. Arte románico, historia medieval, naturaleza sin igual.

LOSA Y TOBALINA

En el incipiente castellano aún no nacido del siglo IX se denominaba “merino” a la persona que administraba y gobernaba cada uno de los valles que integraban esta comarca, origen de Castilla, que pertenecía al Reino Astur Leonés.
Si como vimos en el anterior capítulo, en Mena fue el Abad Vítulo el fundador de iglesias y conventos y el promotor de las presuras para repoblar y fijar una población de hombres propietarios, en Losa y Tobalina esa ingente labor la realizó el Preste Juan de Valpuesta. Este hombre encontró en Valpuesta una iglesia desierta dedicada a Santa María, la restauró y comenzó con la ocupación de tierras. Desde aquel comienzo en el año 804 el Obispo Juan fundó o restauró 9 iglesias y un convento pasando desde el pequeño Valpuesta a los valles de Losa y Tobalina. Amplió y fijó la población por medio de las presuras todo con el decidido apoyo, desde la corte de Oviedo, del famoso y renombrado Rey Alfonso II.

Dijimos que desde Valdivielso se puede acceder a Tobalina y tal vez la mejor opción al llegar sea tomar lo primero dirección a la hermosa y pequeña ciudad de Frías y a la Ermita de Santa María de la Hoz. Pero como veo que esta ciudad tiene, últimamente, mucha presencia en la prensa generalista no me voy a detener en ella para ir a otros detalles más recónditos y desconocidos que ofrece esta comarca, que por serlo de valles y ríos, lo es de hoces y desfiladeros que esconden tesoros; algo que les pueda aportar más valor en este texto.
Por ejemplo la existencia de varios de los denominados eremitorios rupestres, como el de San Pedro, S. VII, o el cercano de la Cueva del Pontarrón. Más que rupestres, se trata de iglesias paleo cristianas instaladas en cuevas naturales o artificiales de la época visigoda, hay diversos de ellos en todas Las Merindades. Un poco más al norte nos encontramos con Trespaderne, su puente romano de 8 arcos sobre un Ebro al que ya le ha tributado el Nela y el Castillo de Tedeja, el más antiguo de toda Castilla en el que ya estuvo Don Pelayo en el 712, el año siguiente a la batalla de Guadalete.

Ermita de santa María de la Hoz

Ermita de santa María de la Hoz

Cascada Pedrosa de Tobalina

Cascada Pedrosa de Tobalina

Pero Tobalina, además de románico y romántico, es un valle de agua, un laberinto de arroyos, manantiales y ríos, como el Ebro, Nela, Sobrón y Jerea, que marcan un paisaje que de campo muda a jardín, a laberinto acuático con remansos o cascadas como la de Tobera, junto a Frías o la espectacular de Pedrosa con sus cien metros de longitud y veinte de altura. Y es el río Jerea, el de la cascada mencionada, el causante de un desfiladero que nos lleva al cercano Valle de Losa. En donde nos encontramos con La Peña Colorada, fruto también del río, y en su pendiente enclavada la espectacular Ermita de San Pantaleón; en ella se custodiaba un relicario con la sangre del Santo que se licúa cada 27 de julio y que fue trasladado al Convento de la Encarnación de Madrid hace unos siglos. La Ermita es de un románico espectacular y peculiar, ya que la diferencia de altura entre la portada y el ábside hace que la nave no se cubra con bóveda de medio punto, sino con cúpula sobre pechinas. A la gran calidad arquitectónica hay que añadir la variedad de sus temas en capiteles y la originalidad y belleza de su portada y de su interior.

San Pantaleón de Losa Abside

San Pantaleón de Losa

 

VALDEPORRES Y SOTOSCUEVA

Desde Villarcayo caminando hacia el oeste entramos en la Merindad de Valdeporres. Tierra mojada por los ríos Nela y Engaña en la que los robles y algún hayedo la dotan de un aspecto más frondoso que el de sus hermanas también antaño gobernadas por un merino. Así mismo, aquí sus cauces fluviales han dado rienda suelta a sus caprichos e imaginación y nos ofrecen espectáculos singulares, incluso divinos, como es el caso del pueblo de Puentedey, el puente de Dios, ya que ningún humano podría realizar algo así. De modo que la divinidad se sirvió del Nela, río truchero y antes también cangrejero, para formar una espectacular cavidad o puente sobre el que establecer el simpático núcleo urbano. La Cascada de La Mea, tímida en verano, y el manantial llamado Pozo de Infierno son otras divertidas iniciativas del agua en Puentedey y sus cercanías.

Puentedey Puentedey

Seguimos adelante por la Merindad y en Cidad nos topamos con otra de las características torres de la comarca destinadas a la defensa de las incursiones moriscas. A nuestra izquierda, al sur, dejamos Soncillo que es “pueblo alegre y sencillo” y al frente podemos alcanzar el dolmen neolítico de Busnela que certifica que hace ya más de 5000 años paseaban, cazaban y pescaban personajes por allá.
Nos vamos después a la aneja Merindad de Sotoscueva pasando junto al curioso mirador llamado El Ventanón, que es exactamente lo que su nombre indica. Otro abad, en este caso el Abad Taranco comenzó la repoblación en el año 800 por medio de la realización de las presuras en esta Merindad que hoy está compuesta por 25 encantadores núcleos de población con casas de piedra, caños y fuentes, balcones y solanas profundas sin que falten las correspondientes iglesias.

Pero entre todo sobresale el espectacular Monumento Natural Ojo Guareña. Y otra vez son los ríos, “qué van a dar a la mar”, los protagonistas. En este caso el Guareña y el Trema, amén de otros arroyos, los que mediante la erosión soluble de la caliza crearon el correspondiente complejo kárstico de Ojo Guareña con 110 Km de recorrido subterráneo en cuevas por las que también circulan sus aguas en algunos tramos.
Dentro del monumento natural La Cueva Ermita de San Bernabé que con 400 m de longitud alberga el templo que con sus hermosas pinturas también merece parada, atención y recorrido por este singular monumento.

Imagen 1

Sotoscueva

Imagen 2

Cueva Ermita de San bernabé

Si usted, lector, piensa que con esto se acaban Las Merindades, se equivoca. No hemos incluido ni Zamanzas, ni los Obarenes, ni Montija pero ha sido por el espacio y no porque desmerezcan.

 

JOSÉ. a. GARCÍA-ALBi