La vida y la obra de un joven poeta, Félix Francisco Casanova, con una poesía que no envejece en los libros escritos por un español genial pero malogrado.
ME RESISTO A LLAMARLE RIMBAUD; ERA FÉLIX FRANCISCO CASANOVA.
(La Palma 1956 – Santa Cruz de Tenerife 1976)
No, no lo creo. Pero me gustaría pensar que, al menos, hay algo poético en el hecho de que un joven autor no llegue a cumplir los veinte.
¡Qué alivio…
Eres un árbol y
no puedes seguirme.
Una de las cosas que más me admira de Félix Francisco Casanova Martín es su facilidad para evolucionar en un corto periodo de tiempo. El que dedican otros autores magistrales a encontrar y formar su propia voz, Casanova lo reduce al máximo; podríamos decir que evolucionaba con cada curso escolar. Y que adquiría madurez con cada disco de música que se compraba.
Joven de increíble capacidad creadora comenzó a escribir sobre los 12 años, si bien con anterioridad ya sorprendía con originales construcciones verbales. Y a su innata virtud añadió una vitalidad, interés y gozo por la vida que le llevó a participar de la música, la cultura, los amigos y la diversión de una manera muy vigorosa y que es de donde nace su poesía. Podemos decir que su vida fue un Rock&Roll extremadamente culto.
En 1972 la prensa regional publica el manifiesto del Equipo Hovno (mierda en checo), creado por Félix y un amigo. Un equipo dedicado a la crítica y al análisis de música, literatura y otros temas artísticos. Siempre activo y jovial su creación es algo parecido a su habitación en la casa paterna de Santa Cruz de Tenerife. Amigos y amigas, discos, libros, conversaciones, sueños que terminan descritos en una hoja de papel y, al final, siempre largas horas de guitarra.
Su madre, la pianista Concepción Martín murió cuando el joven poeta contaba sólo con 11 años. A partir de ahí el equipo lo formaron él, su padre el médico y también poeta Félix Casanova de Ayala y su hermano menor, el luego fotógrafo José Bernardo Casanova.
La poesía anterior a El invernadero (Premio Julio Tovar 1973) fue “rechazada” por Félix Francisco una vez publicado este poemario. Aquella era más bien Pop, a veces, apropiada para canciones. Esta, la del El Invernadero, tiene trazas del modernismo de Rubén Darío. Es una lírica bastante floral, adjetivada, con aroma a jardín y un léxico extenso, formal y culto. Poemas con yubartas, gálbulos, gilvas y miruellos. Pero también para
Apenar los muros, los calendarios
de pasados siglos, los baúles esotéricos
de abuela isabelina.
En 1974 gana el Premio Benito Pérez Armas con El Don de Vorace. Divertida y sorprendente novela de corte surrealista, trasgresora, en la que deja un fantástico final abierto con una simple frase de tres palabras. En ella no solamente conocemos los avatares de Bernardo Vorace y su don. También vamos a ver la vida del poeta inventado Santiago Moreno, a quien Casanova, en una genialidad, le hace amigo de John Donne.
Es en Yo hubiera o hubiese amado donde más aprendemos del joven escritor. Es un diario de 1974 y 75 en el que Félix lo mismo escribe un poema, que cuenta una fiesta o el sueño que tenía al despertarse de madrugada.
Son creaciones muy personales, no encorsetadas en lo que hacían los jóvenes de esa época. Es una lírica sin complejos, con humor y personalidad. Una poesía que no pierde actualidad, que envejece bien, con imágenes oníricas, a veces surrealistas y al mismo tiempo con una técnica poética muy trabajada en la construcción del verso y un mix de métricas en un mismo poema de gran musicalidad.
SINDROME 3
Los relojes me quieren mal,
como al hacer el amor por dinero
me venden un tiempo gastado,
una botella que sólo guarda
el perfume de su licor.
Se habla de su natural aptitud creadora, pero para ceñirse a la verdad hay que decir que confluyen en él un buen bachillerato, largas conversaciones con su padre poeta y también un nivel lector asombroso, además de su afición por la música moderna, jazz y clásica. Parece imposible sacar tiempo para tanto; era feliz disfrutando de una gran cultura ganada con esfuerzo y dedicación.
Cuello de Botella es un libro de poemas escrito a medias con su padre. Hay poemas del padre, del hijo y poemas escritos por ambos. Pero lo que constató Casanova de Ayala en ese trabajo fue que a su hijo a veces le costaba menos crear algo nuevo que corregir o rehacer.
Félix Francisco Casanova quiso hacer su poesía, su literatura y su música. Alejado de modas, ismos y encasillamientos. Sería muy fácil y no sería justo acudir al hortera y facilón calificativo de “poeta maldito”. Lo único maldito que hay en esta historia fue el escape de gas en su casa, mientras tomaba un baño y que acabó con su vida en enero de 1976 con 19 años.
Como una premonición, pocos días antes, el 14 de diciembre de 1975, había escrito un bello poema a su novia María José Sánchez – Pinto:
ERES UN BUEN MOMENTO PARA MORIRME.
Obra de Félix Francisco Casanova:
POESIA:
El invernadero
La Memoria Olvidada
Una Maleta llena de Hojas
Agua Negra
Cuello de botella (Escrito por él y su padre)
NOVELA:
El Don de Vorace
OTROS:
Yo Hubiera o Hubiese Amado
Diversos Cuentos
En las Obras Completas de Félix Francisco Casanova editado por Demipage se encuentran las obras mencionadas además de otros poemas y escritos no publicados hasta entonces. La edición está prologada por Fernando Aramburu y editada y revisada por Francisco Javier Irazoki
José Antonio García-Albi
