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ANITA DELGADO Y EL MAHARAJÁ DE KAPURTHALA

  • Categoría de la entrada:COLABORACIONES
  • Tiempo de lectura:7 minutos de lectura

Esta es una historia de reyes y princesas, de viajes, libros y artistas. La realidad supera a la fantasía con el exotismo y la fascinación de una historia irrepetible. Como dice la certera cita inicial del libro Pasión India:

 “LA PROVIDENCIA HA CREADO A LOS MAHARAJÁS PARA OFRECER UN ESPECTÁCULO AL MUNDO.”  RUDYARD KIPLING

ANITA DELGADO Y EL MAHARAJÁ DE KAPURTHALA

La primera vez que Anita Delgado vio al Maharajá de Kapurthala, éste la observaba fijamente a través de la ventana de su carroza. Jagatjit Singh, Maharajá de Kapurthala, se encontraba en el bullicioso y alegre Madrid de 1906 para asistir a la boda Real de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battemberg. Anita, malagueña de 16 años bailaba en el Kursaal junto a su hermana Victoria con el nombre de las Hermanas Camelia. Y al Central Kursaal acudió por la noche el Rey hindú para ver y contactar a la joven cuya belleza le había impresionado por la calle. Se enamoró al instante.

Antes de que el atentado con bomba del anarquista Mateo Morral contra los Reyes recién casados hiciera poner pies en polvorosa a los invitados a la boda, el Maharajá ya había manifestado a Anita y a su familia su deseo de casarse con ella; se produjo un primer rechazo, pero luego se abrieron algunas posibilidades y negociaciones.

Ana Moreno por Anselmo Miguel Nieto
Anita Delgado, pintada por Anselmo Miguel Nieto

Pero, miremos un momento al interior del Central Kursaal, que por la tarde era frontón y por la noche teatro de varietés

Hay una mesa junto al escenario, un poco en penumbra, en la que unos fieles bohemios departen casi todas las veladas viendo los números de variedades. Son Valle Inclán, los pintores Romero de Torres, Leandro Oroz y Anselmo Miguel Nieto así como Ricardo Baroja. A esa mesa acuden a descansar las intérpretes como Pastora Imperio y también las bailarinas teloneras. Por lo que la noticia de las intenciones del monarca indio movilizó al grupo hasta que, especialmente Valle, convence a la niña de que acepte entrar en tratos con su pretendiente. La joven bailarina contesta a una de las cartas recibidas y le pide a Oroz que ponga el franqueo y la deposite en correos. Pero este previamente la comparte con el grupo bohemio que lee una carta de aquellas de: «espero de usté secuentre bien Valle Inclán redacta otra misiva que es la que finalmente se remite. 

Escribirá todas las cartas posteriores, imagino que interpretando un papel más propio del Marqués de Bradomín en una nueva Sonata. Jagatjit siguió enamorándose de una de las mejores letras hispanas. Anita y su familia se trasladaron finalmente a París donde se negociaron las condiciones, ella se preparó para su nuevo rango y donde se casó convirtiéndose en Maharaní de Kapurthala.

Todo una Maharani
Anita Delgado, Maharani española
Todo un Maharajá
Jagatjit Singh, Maharajá de Kapurthala

Más tarde, el nuevo matrimonio se trasladó a su reino en el Punjab, cerca del Himalaya, entrando Anita a lomos de un elefante con ricas joyas e impresionante cortejo real  para acceder al palacio, que inspirado en el Eliseo,  el Maharajá había construido. La boda por el rito Sij duró 10 días. Comenzaba su vida como Reina de Kapurthala.

Ahora tengo que decir que no es lo mismo hablar sobre Anita Delgado en la India, que hablar con el escritor Javier Moro de Anita Delgado en la India. He tenido el privilegio de conversar con el autor español que publicó en 2005 el libro de referencia sobre este tema, Pasión India. Moro ha investigado sobre el terreno, en el Punjab y con la sociedad local, así como en la abundante documentación que de Kapurthala se conserva en la British Library, aportando una información desconocida hasta entonces. Agradezco a Javier Moro haber compartido conmigo su certera visión de los 18 años que Anita pasó allí con su marido y el hijo que tuvo con él.

Anita y Jagatjiit
Anita y Jagatjiit (Foto Javier Moro)

La vida exótica y sofisticada de un reino de la Joya de La Corona Victoriana, tenía también sus pequeños detalles desconocidos e inesperados para una Europea. 

Por ejemplo, que el Rajá tenía un harén con otras 4 mujeres, 4 hijos y una hija. Si bien es  verdad que Ana no pisó el harén y hacía vida conyugal al modo occidental, no es menos cierto que de ahí vinieron algunos de los problemas que tuvo que afrontar ya que se pusieron en su contra las otras mujeres y toda estructura de servicio vinculada la harén; la acusaban de haber hechizado al Rey.

Aunque la apariencia podía ser la de una vida de cuento. Fiestas y bailes, cacerías, recepciones, viajes a otros reinos cercanos en los que eran agasajados; la realidad era algo más triste. Anita tuvo que soportar mucho rechazo y oposición. 

En primer lugar de los Ingleses; que no querían por nada del mundo que los reyes de la India se casaran con occidentales y se generase una clase criolla y culta que pudiera revelarse, lección que habían aprendido del Imperio Español y de la Guerra de Independencia Americana. El rechazo era total. Pero ella no se dejó achantar. Valle Inclán fantaseaba con que un hijo de Anita se alzase contra Inglaterra y vengase la afrenta de Gibraltar.

Habituales de las crónicas de sociedad
Habituales de las crónicas de sociedad

La India estaba estructurada en castas y la Maharaní era de origen humilde y pobre. Algo que no podían soportar ni los hindúes, ni los ingleses de la época Victoriana. Sociedades clasistas que se oponían a que una niña pobre pudiera hacer vida de soberana con ellos.

Su marido que la quería de verdad (al menos durante 18 años) no hacía uso del harén y llevaba a Anita en sus frecuentes  viajes por otras cortes europeas y por Estados Unidos. El Maharajá era muy conocido entre la alta aristocracia europea debido a sus largas estancias en los más lujosos hoteles del continente. Sirvió de inspiración para el libro Tintín en el Tibet. Durante la gran guerra se mantuvo al servicio del Imperio Británico y Anita llegó a poner en marcha un taller para hacer uniformes para los soldados indios que morían de frío en las trincheras de Europa.

Ana Moreno en La caza del Tigre
Anita y el Majarajá, en La Caza del Tigre

También tuvo ella sus pretendientes como, el Nizán de Hayderabad que le regaló un cofre con joyas y alhajas, y algún otro más cercano y problemático.

Las cacerías del tigre, las fiestas, el tenis, el polo los viajes era la parte feliz. Pero el rechazo y el desprecio fueron haciendo mella en Prem Kaur (princesa) que llegó hasta temer por su vida. Consecuencia de un aborto  tuvo una  seria infección y pasó por una situación de extrema gravedad tras de la cual se marchó a Cachemira para alejarse un poco de aquel entorno hostil. A su regreso el amor del Rajá se había enfriado y ella descubrió que tenía otras relaciones. Con cierta soledad y siendo admirada por su belleza mantuvo un romance con uno de sus hijastro, escándalo que acabó con la separación matrimonial. Nunca se divorciaron.

La princesa vivió conservando rango y rentas en Francia y Portugal y desde 1949 en Madrid en donde falleció en 1962. El Maharajá murió en 1949 con gran pena por parte de Anita.

Jose Antonio García Albi.

Foto de Familia de Anita Moreno
Foto de Familia (Foto de Javier Moro)

Para los interesados desde Iberianstyle.es recomendamos el libro de Javier Moro  «Pasión India»

Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Gabriel Echánove

    👏👏👏

  2. Jesús María

    De bien pequeño escuché hablar de este Maharajá por lo que me ha gustado rememorarlo.

    Como detalle «curioso» y muy posiblemente importante en esta relación, la intervención de Valle Inclán. Propia de un gran genio.

    Compraré el libro.

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