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AMALIA RODRIGUES

EL FADO. AMALIA RODRIGUES

  • Categoría de la entrada:CULTURA
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Descubre la historia y el misterio del fado, la expresión más profunda de la «saudade» y el alma de Portugal. Conoce los orígenes de este patrimonio de la humanidad y la apasionante vida de Amália Rodrigues, la voz eterna que llevó la música portuguesa a la cumbre mundial.

EL FADO. AMALIA RODRIGUES

El fado, el fado, todos creemos saber lo que es el fado; una canción portuguesa, claro, pero resulta que el fado es mucho más. Según el diccionario puede ser una fuerza superior que controla lo que acontece y va a acontecer con independencia de nuestra voluntad. El fado es el destino, la nostalgia, “la saudade” pero también alegría. Y es una canción portuguesa. Y muchas veces nos sabemos nada más que esta última afirmación porque como dijo la fadista más famosa de la historia Amalia Rodrigues:

“El fado sólo puede sentirse, no comprenderse, ni tampoco explicarse”

Vamos que es un misterio musical.

Amalia Rodrigues
Amalia Rodrigues

El misterio musical continúa si vamos a buscar sus orígenes, ya que hay quien los hace remontar a canciones moriscas o del medievo. Aunque también parece que puede tener sus ancestros en la música que se cantaban en las antiguas colonias portuguesas, cuyas gentes, los colonos al regresar a Lisboa y establecidos en Alfama comenzaron a cantar canciones que se les parecían y así nació el fado; al principio cantado en tabernas y casas de prostitución en el Siglo XIX, así como en los barrios más humildes de Lisboa. La primera fadista conocida fue María Severa (1820 a 1846) murió muy joven, y el primer fado del que se tiene registro es el “Fado do marinheiro” de 1850.

Barrio de Alfama
Barrio de Alfama

Se fue popularizando a partir del final del XIX, la gran cantante Amalia Rodrigues lo internacionalizó en el siglo XX y en el 2011 la Unesco lo declaró patrimonio inmaterial de la humanidad. Todo eso está muy bien, y aunque dicen que hay hasta 140 estilos de fados, los cierto es que para el común del público como nosotros el fado es una suerte de poesía musical, en la que se cuentan historias de amor y de desamor, de ventanas cerradas y de barcos que marcharon, de sueños, nostalgia o tristeza… y, a veces de alegría.

Los videos del canal de youtube Fado de ouro, que se escucha en la versión de nuestro canal de Youtube, además de la excepcional música incorporan una selección de imágenes, que representan a la perfección el alma del fado. Se los recomiendo.

Para cantar y que suene el fado se necesita la asistencia de una compañera sin la cual no existiría, me refiero a la guitarra portuguesa en cualquiera de sus variantes, pero siempre con doce cuerdas dispuestas por pares tocada con dos dedos o con una púa de nácar. Para cantar un fado se necesitan, por tanto, un mínimo de dos personas, fadista y guitarrista. Aunque abundan en los cafés, locales y casas do fado los fadistas masculinos, siempre se consideró un género de hombres, y son numerosos en la historia de este género musical portugués como Alfredo Marceneiro, famoso por un fado de nombre tan curioso como “Casa da mariquinhas”, Carlos do Carmo, Camané o Ricardo Ribeiro en la actualidad; fue una mujer la que llevó el fado a alcanzar la cumbre de su fama mundial, me refiero a:

AMALIA RODRIGUES

Amalia Rodrigues
Uno de los espíritus del Fado
Screenshot

Amália da Piedade Rebordão Rodrigues nació en Lisboa en 1920 y pronto se trasladó a Lisboa y también murió allí en 1999. Hija de un humilde zapatero comenzó a cantar y a destacar en bares y tabernas de la antigua Lisboa muy joven, a los 15 años, pensemos que a los 9 años ya destacó en un concurso radiofónico y comenzó a desarrollar su personal e inimitable estilo y sus enormes dotes para cantar; con un estilo singular que pronto enamoró al público. Algo que no dejó de hacer en toda su vida siendo un icono de la cultura portuguesa ganándose las más altas distinciones, premios y condecoraciones de su país.

Sus éxitos le llevaron a París, tenía la Legión de Honor y triunfó en Nueva York en repetidas ocasiones. Pero su casa predilecta estaba en el Alentejo a donde iba siempre que podía, allí descansaba todo lo posible. Se conserva su casa en la Rua San Bento 123 de Lisboa tal y como estaba cuando ella vivía, incluso durante bastante tiempo después de su muerte allí seguía Chico su loro, que con más de treinta años y que a veces la seguía llamando por su nombre Amalia, Amalia; ahora es la casa Museo Amalia Rodrigues. Allí se puede ver el rinconcito al que se retiraba a leer, los clásicos azulejos azules portugueses en cocina y salón. También el salón con sofás frente a la chimenea en donde ofrecía entrevistas; un retrato suyo de cuerpo entero, candelabros y bordados fruto de su gusto y cuidado por los detalles, que se reflejaban también en su lugar de retito alentejano.

El primer amor de Amalia fue un guitarrista llamado Francisco da Cruz; romance que se vio interrumpido al ser descubierto por sus padres y que una vez recomenzaron, él se convirtió en su primer marido aunque le duró tan solo dos años ya que el guitarrista se fue con otra. Quiso suicidarse, pero una vez superada la conmoción fueron llegando las épocas gloriosas. Días en los que llevaba elegantes vestidos, lucía lujosas joyas, se perfumaba con Chanel y se vio convertida en un icono de la moda portuguesa. Épocas en las que recibía flores del poderoso banquero Ricardo Espírito Santo a quien recibía en su casa y que según parece fueron amantes además de gran amigo. El pariente de Ricardo, el tenista Eduardo Ricciardi, sí que fue un gran amor de la cantante pero le pasó lo mismo que con el banquero, no pasaron de amantes con mayor amor y pasión que con el anterior, debido a su dispar extracción social. Finalmente en 1961 se casó con el brasileño César Seabra que además de su segundo marido fue el hombre con quien más años y más tiempo convivió en las casas de Lisboa y el Alentejo.

Amalia con Ricardo Espirito Santo
Amalia con Ricardo Espirito Santo
Amalia y Alain Oulman
Amalia y Alain Oulman

Amalia fue injustamente silenciada tras revolución de los claveles de 1974 y pasó un tiempo de oscuridad y desánimo en su casa alentejana, hasta que un buen día se presentó un músico y letrista francés que preguntó por ella y una vez recibido, le pidió que cantara sus versos; se llamaba Alain Oulman. Y así comenzó otra gran época de Amalia y en compañía del francés hasta la muerte este. El reconocimiento final vino con la concesión de la Orden de Santiago de la Espada, la más alta distinción de su país.

La cantante portuguesa muere en Lisboa en 1999 con 79 años de edad; el presidente de la república decretó tres días de luto oficial. Pocos años después en el 2003 el promotor teatral Filipe da Féria realizó un espectáculo musical, de gran calidad, llamado Amália sobre la vida y las canciones de la famosa fadista; fue un buen y bonito homenaje a la recién fallecida y como hay versiones disco una forma de mantener su memoria. No creo equivocarme si digo que a ningún empresario teatral español, se le ocurrió traerlo y representarlo en algún teatro de Madrid, por ejemplo; todavía estamos a tiempo.

José Antonio García-Albi